Dos meses
El bebé empieza lentamente a darse cuenta de que lo que le rodea no es una unidad, y de que él mismo tampoco, descubre las partes de su cuerpo, puedes ver que se queda muy concentrado observando su mano, tratando de aprender cada detalle.
Al final de la octava semana, el bebé sin problemas puede sonreír cuando se le habla de frente, sigue los objetos con sus ojos, hace sonidos que no sean sólo llorar, repite los ruidos de las vocales cuando escucha una voz familiar, como por ejemplo “aahh, oohh”.
Físicamente los cambios que ha experimentado son el cierre de la fontanela posterior, que es el punto blando de la parte de atrás de la cabeza. Los reflejos que tenía los días después del parto, como el reflejo de bailar cuando le cogías de los brazos y le ponías en posición vertical sobre una superficie, o el de coger los dedos, desaparecen, ahora sus manos a menudo están abiertas. Cuando lo tiendes boca abajo puede apoyar los brazos y levantar la cabeza casi 45 grados, sus brazos y piernas tienden a estar flexionados, pero con más movimientos que antes. Cuando escucha un sonido mueve la cabeza de un lado para otro, como respuesta. Los llantos se vuelven menos frecuentes. Comienza a tener mayor nitidez en la vista, ahora puede ver mejor objetos a una corta distancia (antes veía sombras), y sigue el movimiento de objetos grandes y de personas hasta 180 grados. Reconoce a su madre, ya no sólo por el olor, y reacciona cuando ve el pecho o el biberón.
Existen ciertos objetos y acciones que sirven de incentivo para el aprendizaje del bebé, como los juguetes de colores brillantes, exponerlo a sonidos fuera de la casa, llevarlo a dar paseos en coche, pintar la habitación con colores brillantes, con imágenes y espejos que lo estimulen.
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