Durante el embarazo, tanto la madre como el feto, necesitan de una cantidad específica de proteínas, vitaminas y minerales que les permitan enfrentar cada etapa de su desarrollo de la mejor manera.
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Todas las mujeres tenemos una serie de necesidades diarias que debe consumir para el buen funcionamiento de su organismo, que incrementadas durante el período de gestación y de lactancia. Si has llevado algún tipo de dieta especial, como ser vegetariana, es importante que recurras a un nutricionista para evitar posibles riesgos de alimentación deficiente en el feto y el debilitamiento de la madre.
Nuestra dieta debe tener un aporte de proteínas, calcio, hierro, fibra, ácido fólico, sodio, ácidos grasos esenciales, líquidos y calorías determinados:
Proteínas: Se encargan del buen desarrollo de los tejidos corporales. Se encuentran principalmente en carnes, pescados, mariscos, pollos, huevos y leguminosas secas. Su consumo habitual debe bordear los 60 gramos diarios durante el embarazo y 65 en la lactancia.
Calorías: Son las encargadas de darte energía y favorecer el crecimiento del bebé, la placenta, el útero y las mamas. La mujer adulta necesita ingerir diariamente unas 2000 calorías. Durante el primer trimestre debes seguir consumiendo este número de calorías, pero al comenzar el segundo, debe aumentar a 2300 calorías hasta el parto y en la lactancia llegar a las 2500.
Calcio: Constituye un elemento fundamental en el fortalecimiento de los huesos del bebé. El principal aporte de calcio se obtiene a través de los lácteos y algunos pescados. Durante el período de embarazo y lactancia, el consumo debe alcanzar los 1200 mg al día.
Hierro: Es importante para evitar anemia o el posible riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro o nacimiento de bajo peso. También se encuentra en la carne y sus derivados, yemas de huevo, mariscos, verduras, nueces y legumbres. La ingesta diaria de una mujer debe ser de 15 mg y en el embarazo, se debe duplicar a 30 mg.
Ácido Fólico: Ya te he hablado de la importancia de esta vitamina en el embarazo. Evita afecciones en el cerebro y la médula espinal del bebé. El médico le recetará un suplemento, aunque es posible encontrarlo en forma natural en los zumos, en vegetales de hojas verdes, legumbres, etc.
Ácidos grasos esenciales: Hay ciertas grasas buenas para funcionamiento del organismo, que este no es capaz de generar por sí solo. Los aceites vegetales, las aceitunas y algunos productos marinos son necesarios para la correcta formación del tejido cerebral y la visión del bebé.
Sodio: debes evitar le consumo excesivo de este componente que se encuentra en alimentos en conserva, fiambres y quesos que contienen mucha sal y fomenta la retención de líquidos.
Fibra: Es muy importante para evitar el estreñimiento. Se encuentra en las legumbres (lentejas, garbanzos o alubias) en frutas y verduras.
Líquidos: Para el buen funcionamiento renal y digestivo. La cantidad mínima diaria de líquido debe rondar los 3,5 litros, evitando el alcohol y el café.